Esto no es feminismo

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El pasado 31 de mayo, las dos trabajadoras del el Equipo de Gestión del CCDFB recibimos, por correo postal, un burofax en nuestros domicilios informándonos de nuestro despido.

Desgraciadamente, este hecho no es nada extraño en los tiempos que corren, pero lo que sorprende son las condiciones en las que la Junta Directiva, presidida por Marta Vergonyós, Anna Sanmartí y Norma Falconi, decidió hacer estos despidos.

La notificación del despido se hace con las dos trabajadoras de baja por efectos adversos dentro del ambiente laboral, situación que hemos tenido que sufrir desde que la nueva Junta Directiva entró a dirigir su proyecto en julio de 2011, después de ganar las elecciones.

También sorprende que, a estas alturas, tampoco nos han abonado ni los 15 días de preaviso, puesto que no los cumplieron, ni los días de vacaciones no disfrutadas, ni el finiquito, ni la indemnización. Todo esto sin habernos convocado a una reunión para explicarnos los motivos del despido, derivándonos directamente a la Gestoría para firmar la carta de despido. Este hecho ha provocado que no pudiéramos recoger nuestras pertenencias del puesto de trabajo donde hemos estado durante 3 y 4 años, con un firme compromiso con el proyecto de la Bonnemaison.

Lo que queremos denunciar públicamente es que, después de todo el esfuerzo a lo largo de estos años, la Junta Directiva ha optado para usar los mecanismos más déspotas y brutales para despedirnos. Lejos de intentar establecer criterios para favorecer el entendimiento, han decidido actuar como cualquier empresa de cariz neoliberal, pisoteando nuestros derechos como trabajadoras, llegando al extremo de vulnerar una guarda legal por hijo menor.

Denunciamos el mercantilismo con el que ha actuado la dirección de La Bonnemaison y somos críticas puesto que creemos que es nuestra responsabilidad visibilizar estos abusos dentro del Tercer Sector y no reproducirlos.

Nos sorprende que estos hechos sean simultáneos con la petición de la propia Junta de la modificación de los Estatutos de la Asociación, para que las componentes de la misma puedan cobrar para desarrollar sus tareas dentro del Centro. Esto demuestra la intencionalidad de nuestros despidos, así como el talante moral de la junta.

Solo nos queda por decir que todo esto se hace con dinero público, que proviene de subvenciones, y que más allá de las dificultades que en el terreno personal nos causan los hechos descritos, vemos necesario y estamos obligadas a hacerlos públicos.

ESTO NO ES FEMINISMO… ESTO ES CAPITALISMO

Más información: http://noaixonoesfeminisme.blogspot.com.es/