Give Yoko a Chance

La ganadora moral del festival de música SXSW de 2011, según creo yo, es Yoko Ono. Yo vi a esta leyenda presentarse en un concierto con su grupo y su hijo Sean en el club Eliseum en Austin, Texas, el 20 de marzo, a la una de la madrugada.

¿Qué sucedió allí? Yo estaba allí con la viuda mágica, y además un par de viejos de los días de gloria del Fab Four y centenares de jóvenes parranderos. Una mujer en particular me dijo que ella había estado presente en el último concierto de los Beatles.

Algunos de los fans de Sean estaban allí – no muchos, porque su concierto en el club estaba lejos de estar lleno. Y casi ningún fan de Yoko Ono, al juzgar por su apariencia.

Observé al público con mucha atención, buscando señales, tatuajes, insignias, eslogans, fechas, lemas, palabras y sonidos. Los guardias del festival SXSW con sus camisetas psicodélicas también parecían estar muy interesados en observarlos, y en observarnos a nosotros. Ni fotos, ni armas, ni comportamiento arriesgado. Pudimos haber tocado a Sean y Yoko, pero no lo hicimos. A nosotros nos impactaron, nos hablaron, respondieron a las bromas del público. Picaros e imprevisibles, ellos – un equipo.

Yo nunca había visto antes una actuación de Yoko en vivo. Había visto sus filmaciones, leído sus libros, y visto las películas; ella tiene una de esas caras tan conocidas para mí que me parece un miembro de la familia. Ella y Marina Abramovic.

Cuando ella saltó al escenario con un atuendo muy sexy y comenzó a cantar con esa tremenda voz proverbial y temblorosa, entendí por qué John Lennon no pudo apartarse de su lado por ningún momento: valió la pena la separación de los Beatles por esta cosa nueva que ella regaló al mundo de la performance musical.

La actuación de Sean Lennon primero fue serena y profesional, la hermosa y talentosa novia supermodelo era como un caramelo para los ojos: parecía dedicada a la sangre azul de Lennon y demasiado buena para ser verdad, como Kate Middleton para el príncipe Guillermo, o Carla Bruni para Sarkozy. Es la época de las herederas supermodelos, las chicas que se creen superiores a todos y a todo, y quienes ofrecen sus vidas privilegiadas al servicio del hombre importante, o de la causa del estado. Admiro a Sean por tener las agallas para tocar la música con su voz, la que suena igual a la de John, y cuya postura parece a la de Yoko; ese tipo de herencia les pesa, o vuelve locos a los dedicados a la sangre azul. No a él: él lo tiene todo y se lo toma todo: y casi normalmente. Y sin embargo, hasta que la mamá (y sí que la llama Mamá), le gritó, no le aflojaba la pasión. Era como un fuego sin llamas, como un pozo escondido.

Cuando Mamá la estrella se quitó de repente sus velos de viuda, se desató el infierno. Sean se presentó como un guitarrista importante, demostrando la pasión loca por los otros mundos que crearon sus papás. Fue más allá de la música. John hubiera estado orgullos de ellos.

Los Beatles deberían estar orgullosos de ellos. Yo estaba orgullosa de ellos. Incluso yo decidí actuar algún día con mi propia hija.

Un hombre que estaba en el público, nacido en 1952, con pelo blanco, dijo: a la gente de los EE.UU no le importa la política, excepto a las personas como Yoko: a ella sí que le importa. Ella tenía una canción política que interpretaron otros músicos con preguntas incisivas de preocupación por el mundo tal como está. Recibió una aprobación clamorosa.

A la gente de los EE.UU tal vez le importe, pero no le importa lo suficientemente para protestar. Les hace falta un líder, una visión, quizás incluso un mártir. La viuda de un ídolo de culto asesinado, más famosa que Cristo, quien tiene más de un millón y medio de seguidores en el Twitter con su campaña por la paz. Podremos declarar que esto es un buen comienzo. Hasta que los nietos se despierten con planes de acción enérgicos e inteligentes y luchen para sí mismos y para su futuro. Lo único que podemos decir, es que deberíamos ¡darle una oportunidad a Yoko! [Give Yoko a chance!]