«La paz es condición de la vida humana»

la paz es condición de la vida humana»
La vida que se viola por no poder amarla, la vida que se destruye porque no sirve  a  los jerarcas de turno; la vida que se sacrifica al silencio, la que se aniquila sucesivamente son armas poderosas de los embriagados dirigentes que cortaron de raíz el espíritu de protesta de la juventudes argelinas, pero no solo de las juventudes, porque en este pasaje de la historia participaron la inmensa mayoría del pueblo argelino, movidos por un deseo de libertad, por un esperanzado cambio, después de siglo y medio de colonización.

 no eres como las demás”

Esta frase encierra una gran potencialidad simbólica  para nuestra autora y  a ella se remite permanentemente a lo largo del texto, que comentamos esta tarde; palabras, cuyo significado trata de argumentar nuestra  escritora  en este singular mapa simbólico de su historia personal, que es también la historia del pueblo argelino; este periodo abarca toda la generación de la post independencia; un testimonio excepcional, de la reciente historia argelina, cuyo objeto de análisis lo centra en su propia familia, una familia acomoda, por cuya genealogía bucea hasta el fondo, llevada por un deseo irrefrenable de dar sentido a su propia historia y a los convulsos acontecimientos que acabaron con la dramática pérdida de su padre, asesinado cuando era una niña de tan solo doce años.

Despertar en el país en que no se tiene sitio le dio fuerzas para enfrentarse a poner orden en sus ideas y en su errática participación, en la revolución post colonial. Su gran pasión fue su tierra argelina. Su decepción los episodios que se relatan  en este texto.

Me daba cuenta, por fin de que el Pueblo, el verdadero, no existía fuera de mí y yo no existía fuera de él. Con las mujeres argelinas compartía las mismas humillaciones, los mismos deseos de libertad y de dignidad” pág. 222

Salir del silencio como única respuesta, del silencio en el que nos ha hundido el indecible horror y sobre todo mantener despierta su memoria” pág. 261

Assia Djebar hizo del silencio la única respuesta posible a lo indecible. Se calló. Lloremos en secreto”  pág. 261

Salir del silencio como única respuesta, del silencio en el que nos ha hundido el indecible horror y sobre todo mantener despierta su memoria” pág. 261

Tamzali quiere comprender ese espacio de libertad que se ha abierto en su conciencia, y a esta tarea dedica, buena parte del espacio mental y psíquico, en el tiempo, a desmenuzar los territorios de la infancia, la topografía de los sentimientos, una partitura hecha de trozos, de retazos buscados en los archivos de la memoria, visitando o re-visitando, de nuevo, lugares y paisajes, en los que encuentra huellas vivientes, o las ruinas de los fantasmas de la guerra; con todo esto va armando su relato.

“… las únicas cosas que existen son las que hemos experimentado hasta el final, las  cosas hechas, consumidas y que no dejan lugar a otras…” pág. 205