La “realidad” de la violencia de genero: efecto “tractor”

Autoría: José Antonio Burriel

Sigamos con unas lineas del estudio de Juan Antonio Cono ya mencionado. “Y, finalmente, cuando detectas el efecto de la Administración de Justicia en ese núcleo familiar necesitado de decisiones a medida, de trabajo de estudio previo a los juicios rápidos convertidos en juicios coléricos en aras de una eficacia rápida pero ciega, descubriremos atado al otro tobillo un tractor que, con su lentitud pero con una enorme fuerza de arrastre, representa la Sociedad y fundamentalmente la Administración de Justicia cuando se pone en funcionamiento. EFECTO TRACTOR. Ese arrastre hace desaparecer la capacidad de control que la víctima desea tener sobre su vida para considerarla incapaz para tomar decisiones, y generaliza una respuesta similar para todos los casos como respuesta a la enorme diversidad de problemas que el complejo mundo de la violencia de género esconde detrás de ese aspecto externo igualitario de la agresión y del maltrato. Totalmente de acuerdo con el efecto a veces demoledor de los “juicios rápidos”, unos juicios poco acordes con la realidad de la violencia de genero. La Administración de Justicia debe aprender a gestionar todo lo referente a la violencia de género. En muchas ocasiones, la Justicia antepone sus procedimientos a los deseos e intenciones de la mujer victima de violencia de género: apenas la escucha, no atiende a sus pretensiones, pone en marcha el procedimiento de un modo mecánico. Y la mujer victima se siente desborda: apenas se cuenta con ella; debe seguir los pasos que marca la justicia. Estamos ante lo que se denomina “victimizacion secundaria”. Algo que supone efecto graves para la mujer victima de violencia de genero, que se siente “tractorizada” por los mecanismos judiciales, incluso violentada en sus decisiones, poco escuchada en sus pretensiones, poco atendida como persona. ¿Quizás tal efecto “tractor” es la causa de la retirada de muchas denuncias? Es posible, Pero ese efecto desarbola a la mujer y no le ayuda precisamente en la recuperación de su vida personal y familiar.