La rueda empieza

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Estamos en  momento de celebrar y mostrar la alegría, por el  cese definitivo de la actividad de ETA, que, como muy bien se ha dicho, representa una conquista de toda la sociedad. Un momento en el que las victimas están en la memoria colectiva. Un momento muy especial para todas aquellas personas que de forma anónima o en movimientos como LOKARRI, o a través de grupos políticos han estado año tras año desmarcándose del tiro como forma de solventar la diferencia políticas o eliminación del otro o la otra, por qué no piensa como yo o no comparte mis pensamientos e ideales.

Estamos socializando la alegría de que ETA haya tenido que acabar, con convencimiento o sin él, por pura estrategia o por que haya hecho una reflexión. Lo importante es que nunca más nadie tenga que mirar debajo del coche, ni llorar por la muerte sin sentido de una persona querida.

Ojala también podamos seguir alegrándonos por que nunca más tengamos que escuchar el relato de una joven denunciando torturas sexistas, ni ver a una madre recorriendo kilómetros y kilómetros para visitar a su hijo. O por qué alguien que está enfermo, pueda salir de la cárcel para curarse. Alegrándonos, por el hecho de que no se te criminalice por las ideas. O porque sea un realidad que todos los partidos tengan derecho a existencia legal y a defender sus ideas con la palabra.

De que se acabe esta parte de la historia sintiéndose todas las partes escuchadas, comprendidas, pudiendo bajar la persiana sin rencor, más allá de las situaciones individuales que en cualquier caso tienen derecho a pedir justicia e incluso a no perdonar.

En esta alegría colectiva, cada cual tiene legitimidad ( que no quiere decir la razón absoluta) de contar su versión: Derrota, solución al conflicto, vencedores y vencidos,  fuerza de arrastre de la dirección de la izquierda abertzale oficial, aislamiento social y triunfo de la democracia, la firmeza del estado de derecho y las fuerzas y cuerpos de seguridad, estrategia electoral…. Lo que no puede hacer nadie, es evitar el esfuerzo de escuchar a las partes y encerrarse en sus trincheras ideológicas. Así, no se avanza en la paz y  la ilusión de un nuevo tiempo político.

Lo que  viene ahora, la gestión de esta nueva realidad no será ni fácil ni rápida, más bien complicada y dolorosa, en especial para quien lo ha sufrido de cerca, pero si que exige con inmediatez, dosis  de inteligencia, generosidad y empatía, atendiendo a las victimas, acercando a los y las presas, liberando a quines están enfermos o ya han cumplido las penas. Excarcelando  a Otegui y a quienes como él están en la cárcel a pesar de defender lo que ahora todos y todas estamos celebrando. Paralizando juicios políticos, analizando cada caso desde la nueva situación y el dolor de la victima distinguiendo donde hay delito de sangre o no.

Legalizando a Sortu

Exige hablar con Francia sobre aquellos y aquellas que están en sus cárceles y como no, del famosos conflicto, es decir, de que de una vez por todas se pueda contemplar el derecho a decidir de la ciudadanía. Ah y cuanto antes, que se vayan reduciendo las personas escoltas y los plus de peligrosidad a las fuerzas de seguridad por estar en el país vasco. Esto, por que también es urgente ahorrar y este es un buen motivo para hacerlo.

La tarea ya se puede y debe comenzar. Ahora más que nunca es cuando veo la necesidad de tener un asesoramiento permanente de personas expertas en mediación, conciliación, resolución de conflictos y procesos de paz.

No quiero dejar sin nombrar algunas otras cuestiones que para mi son importantes y posibles:

  • Que Sortu ( IA), reconozca el error ético y estratégico de la apuesta por el tiro en la nuca y pida perdón a las victimas, si ETA es incapaz de hacerlo. Que haga un ejercicio de modestia y reconocimiento hacia quienes también han hecho por llegar a este nuevo escenario y por supuesto, que respeten el derecho de la ciudadanía a decidir, les guste o no, la decisión que tomen, además de reconocer a Navarra como sujeto de decisión.
  • Que el Estado, reconozca y pida perdón por haber utilizado prácticas no democráticas en su lucha contra ETA, como la tortura, la privación de derechos humanos  a las personas presas, la creación y consentimiento  de grupos para policiales ( El GAL) y el asesinato de personas como Santi Brouard.  Esto, ¡también es de justicia!

Al resto, nos queda acompañar, facilitar y echarle paciencia además de empezar a hablar en otros parámetros donde ya el terrorismo no marque la vida política.

Por eso, en esta rueda que empieza, también quiero recordar que nos queda pendiente acabar con otro terrorismo, el que mata a las mujeres por el hecho de serlo. Desde 1999 (año desde el que poseemos estadísticas), la violencia machista ha asesinado a 816 mujeres. Doce en Navarra en los  últimos diez años. El 21 de Octubre, fue un día también muy importante: los hombres salieron a la calle en Pamplona y en otros muchos lugares para decir basta y no querer ser cómplices como hombre de semejante barbaridad. Este también es el camino.