Mujer, paz y seguridad

La violencia sexual se ha convertido en un instrumento de la guerra moderna. La mayoría de las víctimas son mujeres de todas las edades, pero a menudo muy jóvenes; los resultados son embarazos no deseados, infección por VIH y estigmatización social. Se calcula que entre 20.000 y 50.000 mujeres fueron violadas en la guerra de Bosnia en la década de 1990. En Liberia, país devastado por la guerra durante décadas, tres de cada cuatro mujeres han sufrido violencia sexual. En la provincia de Kivu Sur de la República Democrática del Congo se registran 40 violaciones cada día. Pero las mujeres no son sólo víctimas, sino que deber ser consideradas agentes a la hora de prevenir los conflictos y conseguir una paz duradera.

La Unión Europea y la OTAN desean atraer más atención sobre este asunto y definir medidas concretas para acabar con la violencia sexual, empoderar a las mujeres y destacar su papel crucial a la hora de restaurar la estabilidad; para ello, han empezado organizando conjuntamente la conferencia que se celebrará mañana en Bruselas. Ya existe un sólido marco jurídico, a saber, la resolución nº 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre las mujeres, la paz y la seguridad, así como una serie de resoluciones posteriores de las Naciones Unidas y la decisión de nombrar a un nuevo representante especial para coordinar los esfuerzos de la comunidad internacional en este ámbito. Por desgracia, la aplicación no avanza al mismo ritmo, por lo que resulta claramente necesario incrementar los esfuerzos para garantizar que más naciones cumplan sus obligaciones, en particular formando a personal militar y civil en temas relacionados con la igualdad entre los géneros.

La adopción del Tratado de Lisboa ha creado nuevas oportunidades para impulsar los objetivos en materia de género en el ámbito de la acción exterior de la UE. La creación del puesto de alto representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad puede contribuir a enriquecer la política que la UE aplica desde 2005 y que tiene por objetivo garantizar la plena integración de los aspectos relacionados con el género en las acciones de gestión de crisis de la UE tanto de carácter militar como civil. Por ejemplo, EULEX Kosovo cuenta con una unidad que trata específicamente de los derechos humanos y de los asuntos relacionados con el género, y EUFOR Chad/RCA dispone de un asesor en materia de género dedicado a la formación en este ámbito. Los aspectos relacionados con el género también están integrados en la ayuda exterior de la UE, lo que permite, por ejemplo, apoyar la participación femenina en las negociaciones de paz.

Junto con sus países socios, la OTAN también está examinando sus políticas y programas y procura intensificar su cooperación con otros agentes internacionales. Los mandos estratégicos de la OTAN han publicado recientemente una directiva militar para la aplicación de la resolución nº 1325 en todas las operaciones dirigidas por la OTAN. Se han creado asesores en materia de género para asistir a los mandos militares de alto rango en Afganistán. Sobre el terreno, los equipos de mujeres especialistas han tenido mucho éxito a la hora de crear confianza mutua entre las fuerzas dirigidas por la OTAN y las comunidades locales. Sin embargo, la OTAN también debe hacer más por crear las capacidades necesarias e integrar plenamente las perspectivas de género.

Esperamos y deseamos que nuestra conferencia de mañana fomente más avances. Queremos asegurarnos de que todas las operaciones dirigidas por la UE y la OTAN respetan las resoluciones de las Naciones Unidas sobre las mujeres, la paz y la seguridad, y de que estén respaldadas por mecanismos adecuados en los ámbitos de la educación, la formación, la supervisión y la evaluación. Seguiremos destacando el importante papel de la mujer en la seguridad en los preparativos del décimo aniversario de la resolución nº 1325, que se celebrará este año, así como en nuestro trabajo futuro. Nuestra percepción de la seguridad debe trascender el concepto tradicional de seguridad militar.

El último término, si no reforzamos los derechos y las responsabilidades de las mujeres a escala mundial, muchos de nuestros objetivos en el ámbito de la política exterior seguirán siendo inalcanzables, y aquellos que cumplamos resultarán insostenibles. Sólo si trabajamos juntos, a escala internacional, regional y con la sociedad civil, podremos combatir la marginación de la mujer, que es una amenaza real a la seguridad mundial.

Catherine Ashton es alta representante y vicepresidenta de la Comisión Europea

Anders Fogh Rasmussen es secretario general de la OTAN

Margot Wallström es vicepresidenta de la Comisión Europea

Ilustración de Jordi Duró

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