Mujeres pioneras. Periodismo hecho por españolas.

Autoría: Jéssica Murillo, experta en igualdad e intervención en violencia de género

El periodismo es fundamental para la ciudadanía. Durante mucho tiempo fueron los hombres quienes dieron a conocer las novedades del día a día. Ellas no escribían, pero a veces si se escribía para ellas aunque de un modo muy estereotipado. En ese mundo dominado por varones, algunas mujeres tomaron las riendas de la información y escribieron magníficos artículos. Sus trabajos supusieron un hito histórico en el periodismo. Un ejemplo del que aprender. Sin embargo, muchas de esas mujeres han sido negadas constantemente en los libros y apuntes. De aquellas féminas no queda ni rastro, pero su influencia ha sido fundamental para que las mujeres periodistas actuales ocupen las redacciones. Desde aquellas primeras periodistas a las actuales han cambiado muchas cosas. Hemos conseguido muchos logros. Nos hemos abierto camino en el periodismo. Pero aun queda mucho por conseguir: mujeres en puestos de responsabilidad en los medios de comunicación, equidad económica e igualdad en las secciones.

Pioneras en el periodismo

España siempre ha sido un país muy ligado a las ideas cristianas. Muchos de sus preceptos impedían que la mujer fuesen alguien y se valieran por sí misma. El momento clave para la mujer y el periodismo es la revolución de septiembre 1868 (La Gloriosa) y la Constitución de 1876 que recogía la libertad de prensa. Una época de cambios donde se desarrollan los primeros ideales emancipadores de la mujer y la libertad religiosa. Muchas de las mujeres que viven esta época son Emilia Pardo Bazán y Concepción Arenal, entre otras. En 1901 empieza el nuevo siglo y lo hace con Alfonso III. Se vive un régimen constitucional con ciertas libertades que llevan a Carmen de Burgos y Sofía Casanova a escribir de lo que les preocupa. Tras la firma de esas mujeres, se ponen en la calle una serie de temas hasta entonces tabú: el sufragio femenino, el divorcio …

Las huellas más lejanas de una actividad femenina dentro de la prensa se sitúan en el siglo XVII. Francisca de Aculodi era la primera mujer en aportar su granito de arena al periodismo. Entre 1687 y 1689, junto a Pedro y Bernardo de Huarte, reproducía cada quince días la gaceta flamenca Noticias principales y verdaderas. La publicación era la reproducción de un periódico escrito en lengua castellana en Bruselas, capital por aquel entonces de dominios españoles de Flandes. Además, Francisca recogía y elaboraba informaciones locales y propias. Otra predecesora de las periodistas españolas, fue Beatriz Cienfuegos. Ocupó su lugar propio entre 1763 y 1764, cuando publicó  La pensadora gaditana, periódico semanal crítico sobre las costumbres masculinas y femeninas y otros temas de interés de la época. Se presupone que fue una de las primeras aportaciones femeninas a la historia del periodismo español, pero no esta clara su autoria. Aunque se le atribuye a Cienfuegos, pudo ser de un clérigo por su tono moralizante. Sea como fuere, supo aprovechar la reorganización de Carlos III sobre tasaciones, precios de publicaciones e inquisición para favorecer el mundo del editorial. Unos cuantos años más tarde, encontramos a Emilia Pardo Bazán (1851-1921), antecesora de las corresponsales en el extranjero. Mandaba sus artículos desde Roma, París y Venecia. Además defendió los derechos de la mujer en la sociedad. Comenzó su labor en prensa en periódicos y revistas de Galicia desde 1866: El Progreso, El Almanaque de Galicia, El Aurora de Galicia, El Diario de Lugo… Son, en principio composiciones poéticas. Aunque en 1876, en La Revista Compostelana de Santiago, comenzó, con dos artículos, su producción periodística. Pero será la prensa de Madrid y Barcelona, donde las crónicas de Pardo Bazán aparezcan con asiduidad. También colaboró en El Imparcial, desde 1887 a 1920, y en casi toda la prensa española: La Ilustración Española y Americana, La Ilustración Gallega y Asturiana, El Heraldo Gallego, Blanco y Negro, El Liberal, Revista Contemporánea, Raza Española, Revista España… y así una larga lista. Fue una profesional del periodismo, desde donde difundió sus ideas: feminismo, progresismo, critica social, y hasta política. Unidos en ella a un catolicismo y motivación económica. Su estilo estaba arropado de un tono irónico y crítico. Un ejemplo de este estilo, lo encontramos en La Ilustración Artística (21 de agosto de 1911): “Leo en un diario que una mujer ha sido detenida por el grave delito de fumar “desvergonzadamente” donde estaban fumando también, por lo visto con muchísima vergüenza y dignidad, varios hombres”.

Otra precursora fue Concepción Gimeno (1859-1919), editora, novelista y periodista. En 1871 editó La Mujer, fundada por Faustina Sáez de Melgar. Gimeno se trasladó a México y allí fundó El Álbum Iberoamericano. Fue, después de Pardo Bazán, la segunda mujer que llegó al Ateneo.
También es de recibo mencionar a Concepción Arenal, que intentó escapar del molde impuesto por la sociedad. Asistió a la universidad vestida de hombre a mediados del XIX. Se casó y tuvo tres hijos. Al enviudar se dedicó a estudiar y a escribir. Poco a poco empezó a firmar algunos artículos de La Iberia, Las Novedades y La Soberanía Nacional. En 1870 fundó un periódico: La Voz de la Caridad, donde denunciaba la corrupción. También trabajó como visitadora de prisiones de mujeres y secretaria general de la Cruz Roja de Madrid. A raíz de la tercera Guerra Carlista, acompañó a las tropas a lomos de un burro. Esta experiencia le permitió escribir Cuadros de guerra (1880), pasando a ser la primera mujer que escribía sobre asuntos bélicos. La guerra se consideraba cosa de hombres.

La Gaceta de Madrid publicó en 1910 la Real Orden del Ministerio de Instrucción Pública que permitía por primera vez la admisión de mujeres en todos los centros docentes. Así se derogaba la ley de 1988 que admitía alumnas en la universidad si había autorización del Consejo de Ministros. Fue el punto de partida para las mujeres en la universidad. Atrás quedaron aquellos años en las que mujeres como Concepción Arenal, se disfrazaban de hombres para acudir a la facultad.

Por fin en 1901, recién estrenado el siglo XX, encontramos Carmen de Burgos. Llamó a la puerta del Diario Universal. Debió gustarles porque le encargaron una columna diaria titulada Lecturas para las mujeres. Se convirtió así en la primera mujer que se dedicó al periodismo en España. En su sección hablaba sobre los vestidos que lucían las señoras en los estrenos del teatro, sobre literatura, ciencia… Su objetivo era instruir a las féminas a través de sus columnas. Alejarlas de la incultura a las que se les tenía sometidas. Desde el diario sólo le pusieron una condición: escribir con seudónimo. Fue así como nació Colombine, considerada la primera mujer que llevó el titulo de redactora. Este acontecimiento se anunció en el primer número el Diario Universal, para aprovechar el reclamo publicitario que significaba tener una mujer entre la plantilla. Que una chica escribiera en un periódico no era nuevo. Si lo era que ostentara el titulo de redactora. Era una mujer avanzada a su tiempo en todos los sentidos. Abrió camino por senderos hasta entonces inaccesibles para las mujeres. El escritor almeriense Federico Utrera opina de ella que “se necesitarían hoy tres mujeres de la talla de Soledad Puértoas, Maruja Torres y Almudena Grandes, para reunir todas las características que aunaba Colombine”.

Carmen de Burgos (1867-1932) no fue una mujer como mandaban los preceptos de la época: se casó con un hombre doce años mayor que ella. Tuvo una hija con él y se separó, un gran escándalo en aquel tiempo. Tras la separación, salio de su pueblo natal de Almería y marchó a Madrid donde cuidó de su hija sola. Quería triunfar como escritora. La puerta del Diario Universal, no era la única a la que tocaba. Lo hizo en otras redacciones. Logró redactar algunos pequeños artículos en El País, El Globo, ABC y La Correspondencia de España. Estos le dieron nombre y curriculum. Como periodista, Colombine utilizó el poder que le otorgaba ser popular para luchar por los derechos de la mujeres. Destaca el derecho al aborto, el divorcio y el voto femenino. Incluso creó un club de matrimonios mal avenidos para esbozar un borrador de la ley de divorcio. Para ello, publicó una encuesta en el Diario Universal. La noticia escandalizó a una parte de la sociedad. Su repercusión fue importante porque era la primera vez que se toca un tema tabú en un periódico. Sufrió presiones por esta publicación pero alcanzó la fama. Más tarde recopiló las opiniones de los lectores y lectoras en un libro: El divorcio en España. Sus intervenciones en la prensa nacional no tienen freno. A parte de las antes mencionadas, también colaboró en Heraldo de Madrid, Mundo Gráfico, Nuevo Mundo, La Esfera y Prometeo. Asimismo fundó la Revista Critica, de sólo siete números. También escribió publicaciones para Portugal, Milán, Nueva York, Buenos Aires y La Habana. En cuanto a su trabajo literario, se centraba en exponer experiencias particulares que obtenía por el mundo en sus viajes por Europa. Así escribió Cartas sin destinatario, y Peregrinaciones. También viajó como corresponsal, siendo la primera en España. Lo hizo a Marruecos durante la guerra de 1909. Además, ofrecía conferencias bajo títulos como Que es el feminismo o La mujer ante el derecho. Como poetisa, llegó a influenciar a Federico García Lorca con su obra Puñal de claveles, antecedente de Bodas de Sangre.

Las hermanas Nelken fueron también predecesoras del periodismo. La escritora, pintora y política Margarita Nelken Mausberger (1896-1968) y su hermana la periodista Carmen Eva Nelken (1902-1966) fueron tomadas por extranjeras en España por sus apellidos, pero ambas nacieron en Madrid. Hablaban perfectamente varios idiomas y recibieron una educación superior. En el caso de Margarita manifestó su afición por la pintura y política desde muy joven, pero ciertas dolencias visuales le impidieron seguir pintando. En contraposición inició su carrera literaria. Con 15 años escribió su primer artículo en la prensa inglesa y pronto colaboró con medios españoles como la revista La Ilustración Española y Americana. En ellos mostró su preocupación por los grupos sociales menos favorecidos.

Por su parte, la periodista Carmen Eva Nelken era otra mujer adelantada a su tiempo. Adoptó el pseudonimo Magda Donato. Ejerció la profesión de periodista desde 1917 en El Imparcial, La tribuna, Informaciones, y posteriormente en Heraldo de Madrid, Estampa y Ahora. Uno de sus trabajos mas brillantes fue introducirse en un hospital geriátrico y contar la historia humana de aquel centro rodeado de pobreza y falta de medios. Su mayor capacidad era la de transmitir la dimensión social de las personas marginales. Logró comprender esos ambientes y entrar en contacto con las experiencias humanas. También era capaz de visibilizar la vida de las mujeres en su dimensión social. Creía en el periodismo como un medio cuyo fin es incidir en la realidad para mejorarla. Sus reportajes abarcan casi todo el periodo republicano hasta el comienzo de la Guerra Civil.

Primera mujer periodista

Ya en los años veinte, destaca Josefina Carabias (1908-1981), considerada la primera mujer que hizo periodismo tal y como lo conocemos hoy. A diferencia de Colombine, Josefina era ante todo periodista y trabajaba codo a codo con sus compañeros. En cambio, Colombine, aunque fue la primera mujer que obtuvo el puesto de redactora, se consideraba más escritora que periodista. Carabias hacía de este oficio su vida. Saco adelante a su familia sólo con los ingresos que obtenía del periodismo. En un reportaje hecho por RNE hace unos años, se podía escuchar la voz de Carabias comentando su carrera: “Lo del periodismo yo no lo pensé hasta mucho después”, reconocía. Sobre ella, otra grande del periodismo, Pilar Narvión decía que era “la Oriana Fallaci española”.
Desde el principio Carabias fue muy famosa. Con veintitrés años, en 1931, ya escribía en Estampa. En ese mismo año inicia su colaboración con el diario Ahora, también en Madrid. En 1932 entra como cronista parlamentaria en el periódico La Voz y en 1933 se incorpora a la redacción de La Palabra, diario hablado matinal de Unión Radio. Fue así como se convirtió en la primera locutora de noticias de España. De ese modo, con 20 años, ya era pionera del periodismo escrito y radiofónico. En Francia vivió el exilio y fue en 1950 cuando le dejaron firmar con su nombre. Mientras tanto, escribía bajo el seudónimo de Carmen Moreno. Su vida y sus artículos resumen a la perfección lo que fue el periodismo en los años treinta y cincuenta. Fue en este último año citado, cuando trabajó como corresponsal en Estados Unidos y Francia. El diario Ya publicó, a su regreso a España, sus columnas de opinión sobre el cambio político. Así, Carabias, abre un camino para las mujeres periodistas y el periodismo en España. De hecho, obtuvo un reconocimiento por su carrera. En 1956 se le otorga el premio Luca de Tena por su artículo El Congreso se divierte.

Fue en 1895 cuando nació la Asociación de Prensa de Madrid. La primera mujer que ingresó en la APM fue Jesusa Granada con el numero 67. La segunda Atocha Osorio y Gallardo con el 1.029. Tiempo después Consuelo Álvarez Pool, amiga de Colombine, lo hizo con el 1.030. Fue apenas hace un año cuando Carmen del Riego, se convirtió en la primera mujer en presidir la Asociación de la Prensa de Madrid.

Periodismo en el Régimen. Mujeres rompiendo esquemas

Llega la Guerra Civil. La información se convierte en propaganda, pero también trajo a España a periodistas de todo el mundo. Fue el primer conflicto bélico en el que participaron mujeres fotógrafas consideradas como pioneras. Tres son las principales fotógrafas extranjeras: la alemana Gerta Taro, la húngara Kati Horna y la italomexicana Tina Modotti.

Los vencedores de la Guerra Civil no querían saber nada de la mujer trabajadora, y muchos menos de la prensa crítica con el régimen. No tardaron en crear un entramado mediático que les diera cobertura. En 1937 nació la Delegación Nacional de Prensa y Propaganda. Este fue el inicio de la Prensa del Movimiento.
La censura controlaba todo. Nada de libertad de expresión, ni de independencia. La Ley de Prensa de 1938, eliminaba todo lo que no le gustaba o lo que la ciudadanía no debía saber. Esta Ley estuvo en vigor hasta que en 1966 llegó la Ley de presa e imprenta, conocida como ley Fraga.

A partir de 1920 empezó a crearse en España un movimiento feminista organizado. Sus objetivos se encaminaban a una reforma de la educación femenina, facilidades laborales y equiparación de salarios. También la derogación de leyes consideradas discriminatorias y el derecho a voto femenino. Con el fin de la monarquía de Alfonso XIII y el advenimiento de la República en 1931 se concede el voto a las mujeres. Asimismo, por primera vez una mujer tuvo acceso a un puesto político y administrativo. Tras el estallido de la Guerra Civil y la división de España en dos zonas, los avances conseguidos respecto a la libertad de las féminas durante la II República, se esfumaron. El nivel cultural y educativo de la población femenina retrocedió. El objetivo del régimen era recluir a las mujeres en casa. El Fuero del Trabajo de 1938 lo dejaba claro. El nuevo Estado fue alejando a las mujeres, sobre todo a las casadas que necesitaban el permiso del hombre para trabajar, de los lugares de empleo. Además, las que trabajaban ganaban menos. Una discriminación que aun se siente en la actualidad.

Siguiendo con el fin de mantener al sexo femenino en sus hogares, en 1941 se crearon las Escuelas del Hogar. En muchos lugares de España se convirtieron en obligatorias. El fin era formar a la perfecta ama de casa através de cursos de corte y confección, higiene, nutrición, convivencia social etc. Tareas falsamente estereotipadas en las mujeres. En este contexto, la revista femenina de la Falange, dirigida por Marichu de la Mora, publicaba una lista de profesiones para aquellas mujeres que no tenían la “suerte” de vivir del sueldo de sus maridos. Estas tareas aptas para las féminas eran las de ser secretaria, modista, institutriz, maestra, telefonista y estudiante universitaria. Las carreras más indicadas eran la Filósofia y letras, y farmacia. Asimismo, la Sección femenina ideó el Servicio Social. Una especie de “mili” femenina que se convirtió en requisito indispensable para todas las mujeres solteras o viudas sin hijos ni hijas. La edad estaba comprendida entre los 17 y 35 años. Permitía tener títulos, desempeñar empleos oficiales o del Estado, sacar el pasaporte, carnet de conducir, licencias de caza o pesca etc.

Era dificil escapar de ese ambiente. Las pocas mujeres que trabajaban en los medios de comunicación después de la Guerra Civil lo hacían desde las páginas de la Sección Femenina y en megazines de variedades y moda. A pesar de ello, hubo mujeres que lucharon contra esos estereotipos y prejuicios imperantes en la época. La incorporación a los diarios fue lenta en la década de los cincuenta y setenta. A partir de esta última fecha, su incoporación ha sido imparable.
La Prensa del Movimiento acogió a una gran multitud de diarios que apostaron por las primeras mujeres en prácticas. En 1943, 37 de los 111 diarios españoles pertenecían a esta prensa. El Estado controlaba la radiofusión, el cine, la agencia EFE y más tarde la televisión.

Así estaban las cosas cuando las primeras mujeres, después de Colombine y Carabias volvieron a llamar a la puerta de los diarios. Algunas de estas precursoras fueron Pilar Narvión, Pura Ramos, Toña Bosh, Aurora Mateos, Manoli Martínez Romero y Mary G. Santa Eulalia, entre otras. Muchas de ellas estudiaron en la Escuela de Periodismo, fundada el 17 de noviembre de 1941, en la que era imprescindible ser militante de la Falange Española de las JONS para acceder. El problema es que muchas de las alumnas nunca llegaron a ejercer porque se casaron y era lo que mandaban los cánones. Era difícil compatibilizar vida laboral y familiar. No obstante, la mayoría empezó así. Primero estudios, prácticas y después con suerte le ofrecían un contrato.

Pilar Narvión (1922), llegó a ser subdirectora de Pueblo. Su pasión por el periodismo le acompañó desde su niñez. Comenzó a escribir a los trece años en la revista Domingo y estudió en la Escuela de periodismo engrosando la quinta promoción. Llegó a convertirse en la primera mujer que hizo crónica política en España y considerada por tanto, la maestra del periodismo político en la transición. Además, fue muy bien visto su nombramiento de corresponsal en Italia en 1956. Sus compañeros alabaron su capacidad de análisis y su destreza con los idiomas.

Mary G. Santa Eulalia fue la primera mujer en la redacción de la Hoja de los Lunes. Intentó entrar en la Agencia Efe, pero según declaró en una ocasión, “me dijeron que no. Que me estaría vigilando todo el mundo y que allí no trabajaría nadie si entraba una mujer”.
En las revistas de las décadas de los cuarenta y cincuenta el mensaje de la prensa femenina era el mismo: mujer como madre y esposa ejemplar que lleva el timón del hogar. A las mujeres se les mandaban temas como cultura, moda, belleza, sociedad, corazón y educación. En la cultura aterrizan muchas de las mujeres que hacían prácticas en los diarios. Siempre ha sido considerada una sección muy femenina. De hecho, en la actualidad en esta sección la mayoría son redactoras aunque hay cierta paridad. Algunas mujeres han sido y son referentes en el periodismo cultural: Josefina Carabias, Juby Bustamante, Blanca Berasategui, Rosa Mora, Elisenda Nadal…

La Prensa del Movimiento fue donde muchas de esas mujeres se curtieron en el oficio. Los medios eran muy numerosos. En 1964 contaba con 43 cabeceras. No obstante, muchos cerraron tras la muerte de Franco. En esa Prensa, encontramos a Nativel Preciado, Rosa Montero, Malen Aznárez, Marisol Marín…
Hubo un cambio esencial en la vida de los medios, la antes mencionada Ley de Fraga de 1966, aprobada el 15 de marzo y que atañía a la prensa e imprenta eliminando la censura previa. Sustituía el control preventivo por una política de cierta “libertad”. En esta época, los periodistas seguían formándose en la Escuela. Los medios necesitaban nuevos cambios y allí estaban las mujeres dispuestas a dar un giro. La incorporación del sexo femenino a las redacciones fue constante, aunque fue en los noventa cuando se produjo la paridad en numero. En las revistas, la mayoría eran mujeres, mientras que en la presa, radio y televisión aun escaseaban. Los cargos directivos o redactoras jefas se limitaban a revistas dirigidas a las mujeres. Aun en la actualidad, una de las asignaturas pendiente es que las mujeres lleguen a los puestos de responsabilidad en los medios de comunicación.

A partir de los 70 comenzaron a cambiar las tornas. La dictadura vivía sus últimos días y la política internacional empezaba a tener importancia. Es en 1971 cuando se crea la Facultad de Ciencias de la Información. Fue el relevo de la Escuela Oficial de Periodismo de 1941. Tras la muerte de Franco se necesitaban profesionales nuevos que escribieran la crónica de lo que estaba pasando. Había que modernizar las redacciones y reinventar el estilo periodístico. El nacimiento de El País refleja ese cambio. Fue la apuesta por un nuevo tipo de periódico que triunfó convirtiéndose en referente de la época. Modificó la manera de hacer periodismo y apostó pronto por las mujeres. Soledad Álvarez-Coto entró como subjefa y se convirtió en jefa de nacional. Luego llegaron Ángeles García y Sol Gallego-Díaz. Muchas mujeres, estudiantes universitarias, entraron en las redacciones. Habían participado, como estudiantes y periodistas en la lucha contra Franco, en los sindicatos y partidos políticos. Incorporaron su actividad política antifranquista a los medios de comunicación.
En 1976 salió a la calle Diario 16. Juby Bustamente, fue la redactora jefa de cultura y sociedad. La figura de Juby Bustamante (Santander, 1938), ha sido y es fundamental en la historia del periodismo cultural. Comenzó en la Escuela de 1964. En su promoción se graduaron cuatro mujeres. “No era muy normal. Nos consideraban algo curioso”, reconoce la periodista en el libro Nosotras que contamos de Inés García-Albi. Tras sus estudios, inició su carrera profesional en el diario Alerta, desde donde pasó a la Estafeta Literaria y al diario Madrid y, tras la desaparición de éste, estuvo en Cambio 16. En 1982 trabajó a las órdenes del entonces ministro de Cultura, Javier Solana, como jefa de Prensa, y en 1991 fue nombrada directora de Comunicación de la Fundación Thyssen-Bornemisza, un cargo que desempeñó hasta su jubilación en el año 2006. Ya en noviembre del 2011, se le concedió la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.

Durante la transición, las mujeres demostraron su profesionalidad y consiguieron muy buenas exclusivas. En 1977 la más preciada era el borrador de la Constitución. Se mantenía en secreto, pero algunas mujeres se hicieron con la información. Concha Bordona, que entonces tenía 24 años, consiguió que Gabriel Cisneros le dejara ver el borrador. Ese mismo día, Consuelo Álvarez de Toledo regresó a la redacción de Efe con la misma información. Algo parecido le pasó a Sol Gallego-Díaz.

También en este periodo, tomó énfasis la información política. Era la sección estrella. No fue fácil. La censura, bajo la Ley de Fraga, actuaba en su contra. Hubo amenazas y secuestros de revistas como Triunfo, Cuadernos para el Diálogo, Garbo… Y en ellos, muchas mujeres estaban implicadas: Montserrat Roig, Maruja Torres, Sol Gallego-Díaz, Concha Bordona etc Muchas de ellas cubrieron la muerte de Franco, la famosa rueda de prensa de Carrillo, el 23-F… Destacan Nativel Preciado, Pilar Narvión, Julia Navarro, Pilar Urbano, Maria Antonia Iglesias… Este grupo pionero no sólo supo encontrar su propio lugar en la profesión, sino que además consiguió que sus nombres figurasen entre las informaciones políticas más destacadas del momento. En nuestros días, las secciones de nacional y política siguen dominadas por hombres, al menos en cargos de redactores jefes y similares. Es muy escasa la presencia de las mujeres en los consejos editoriales. La propia Constitución de 1978 nos hace ver que hombres y mujeres somos iguales ante la ley. Se acabaría pedir permiso al marido para ir a trabajar, sacarse el pasaporte o abrir una cuenta, y también cobrar menos por el mismo trabajo. Pero el machismo no se ha logrado enterrar fácilmente. En estas fechas todavía existen desigualdades salariales por motivos de género.

Es a principios de los 80 cuando las mujeres empiezan a ser mas libres gracias a la Ley del Divorcio (1981) y la Ley del Aborto (1985). Ya en los 80 y 90 las universidades se llenan de mujeres. La paridad llega a las aulas. Comienza a surgir toda una generación de féminas periodistas que han estudiado en esas aulas y se lanzan a la búsqueda de trabajo. A diferencia de sus antecesoras, estas encuentran un mercado laboral más amplio gracias a los inicios de los medios audiovisuales que se expanden con rapidez. La radio necesitaba voces femeninas para las radionovelas. La mayoría eran actrices. Las periodistas escaseaban. Sólo necesitaban bustos parlantes. Poco a poco fueron poniendo sus voces en las ondas Toña Bosh, María Teresa Campos, Ángeles Afuera, Alicia López Budia etc. De entre todas, Rafaela Hervada fue la primera mujer que dirigió una radio en España. Era la presidenta de Radio Coruña. Pertenecía a una generación que inauguro la radio en España y después la modernizó. Cogió en 1964 el testigo de su padre, Francisco Hervada, el fundador de Radio Coruña, y dirigió la emisora hasta 1989, cuando la sustituyó su sobrino, Ángel Gómez Hervada. Durante años fue la única mujer directora de radio España. Antes había sido también la primera mujer licenciada en derecho en A Coruña. Como directora de Radio Coruña, emisora asociada a la cadena SER desde 1949, impulsó la apuesta de la radio por los informativos, las emisiones 24 horas y las licencias para emitir por la FM Los 40 principales.

El 3 de octubre de 1977 se concedió, a través de un real decreto, la libertad de información de las emisoras. Fue el fin del monopolio informativo de RNE y el inicio de la radio informativa. Había que montar redacciones, plantilla, reciclar locutores, contenidos… y las mujeres que habían estudiado periodismo encuentran acomodo en las radios, máxime en las locales. Así encontramos por ejemplo, a Nuria Ribó en Radio Barcelona y Mercedes Milá en Radio Peninsular. Paulatinamente, las mujeres se iniciaron en la radio. El problema era el machismo por la falta de confianza en que una mujer dirigiera un informativo. En esta época nace la periodista polivalente que escribe, habla en radio y televisión, un ejemplo es el de Maria Antonia Iglesias. Asimismo, la creación de televisiones y radios autonómicas dio también trabajo a muchas mujeres: Gemma Nierga, Pepa Bueno, Almudena Ariza…

En 1956 llegó la televisión a España. La incorporación de las mujeres fue lenta pero imparable. Desde el comienzo hubo rostros femeninos pero no de periodistas. Estás tardaron en llegar a la redacción de informativos. Una de ellas fue Elena Martí. Poco mas tarde llegaron Mercedes Milá, Carmen Sarmiento, Victoria Prego, Sol Alameda, María Antonia Iglesias, Ana Blanco, Maria Teresa Campos, Nieves Herrero, Consuelo Berlanga, Mari Pau Dominguez, Mariola Cubells… Y por supuesto, Mar Cano Perez, considerada la primera mujer que se pone una camara de televisión al hombro, y Pilar Miró, la primera en ocupar un puesto de responsabilidad directiva y profesional en TVE desde 1986 hasta 1989. Detrás de sí vinieron algunas otras grandes profesionales como Mónica Ridruejo y Carmen Caffarel.

Ya en 1993 se asientan las cadenas privadas. También la fama y el peso de la imagen. Para ser presentadora de informativos hay que ser atractiva. En cambio, si se es un hombre no importa el aspecto físico, sólo la credibilidad. Es la dictadura de la imagen que día a día cobra mas fuerza. La mujer que llega a presentadora no siempre es una periodista experimentada que conoce bien la profesión. Se las elige por ser guapas y jóvenes, sin ningún bagaje informativo detrás. A los hombres se les perdona el aspecto físico, la voz de la experiencia frente a la mujer florero. Además la televisión se ha convertido en un espectáculo. Esta misma visión la comparte la periodista Rosa María Calaf cuando se pregunta: “¿Priorizar juventud y belleza no busca devaluar el peso de la imagen femenina?”.

Mujeres corresponsales.

A la hora de hablar de mujeres que se dedican a la información internacional hay que tener en cuenta que si costó que la mujer entrara en las redacciones, hacerlas salir como corresponsales fue mas difícil. La primera enviada especial para cubrir una guerra fue Carmen de Burgos, Colombine, en Marruecos. En el ya antes mencionado libro de Inés García-Albi, se recogen las palabras de Colombine en aquella época: “En 1909 me llegó una oferta que no pude desdeñar. En El Heraldo necesitaban información sobre la guerra con Marruecos en el frente norteafricano, que avanzaba peligrosamente y escaseaban los periodistas dispuestos a ir a la batalla. Me prometieron un sobresueldo, gastos pagados y la edición de un libro con mis mejores crónicas. Sería la primera mujer corresponsal de guerra”.

La Primera Guerra Mundial despertó el interés de los medios y algunos instauraron corresponsalias fijas, costumbre que se afianzó ya en la Segunda Guerra Mundial. En Madrid se formaron dos agencias de noticias durante la Ia Guerra Mundial: Radio y la UPI. En esta época apareció la segunda corresponsal española, Sofía Casanova que trabajó en Polonia para Abc en 1915. Contó desde Polonia la revolución bolchevique y las dos guerras mundiales. Contaba y opinaba sobre lo que ocurría. Fue la primera que entrevistó a León Trotski.

Para encontrar a mas mujeres corresponsales tenemos que dar un salto a los años cincuenta. Los medios refuezan la información internacional. Necesitaban romper el aislamiento exterior y el régimen precisaba manipular la información internacional. Asimismo, los medios se fueron modernizando. En el año 1956 Pilar Narvión viajó a Nueva York, Roma…estuvo veinte años fuera de España. Dos años antes, Josefina Carabias ya era corresponsal en Estados Unidos. Sus crónicas fueron un éxito en España.

Las estrellas de los periódicos eran los y las corresponsales. Las corresponsalías de aquella época no eran como las de ahora. El o la corresponsal no tenía la presión de nuestros días. Las noticias llegaban por agencias y el corresponsal escribía reportajes y crónicas. Algunas de las grandes corresponsales del panorama español fueron y son Pilar Gómez Borrero (Roma y Vaticano), Victoria Prego (Londres), Mercedes Rico (Alemania), Marisol Marín (Bruselas) , Eugenia Serrano (Viena), Pilar Bonet (Rusia), Rosa María Calaf (Asia, Estados Unidos, Italia, URSS, Buenos Aires..), Carmen Sarmiento (primera corresponsal de guerra en TVE), Ana Carbajosa (Bruselas), Ángeles Espinosa (Teherán), Yolanda Monge (Washington), Georgina Higueras (Jerusalén), y Almudena Ariza (Nueva York, Afganistan, Irán, Irak, Asia, África…) entre muchas otras. Esta última recuerda en el libro Nosotras que contamos, su periplo como corresponsal: “Lo primero que hice fue el 11 de septiembre, y a partir de ahí, Pakistan, la invasión de Irak, el Prestege, varios terremotos, el tsunami. Ha sido una época apasionante”. Como comenta el libro, Almudena Ariza tuvo primero que lidiar con sus jefes de Televisión Española. Como ella, el resto de periodistas mencionadas, han sido mujeres pioneras contando guerras y desastres. No sólo tuvieron que afrontar los peligros de un conflicto bélico o medioambiental, sino también pelear con sus jefes por querer cubrir informaciones en lugares “inapropiados” para una mujer. Sus vidas están repletas de anécdotas y vivencias. En la actualidad, cada vez son más los medios que renuncian a tener corresponsales. Les sale mas barato nutrirse de agencias y si pasa algo grave se envía a un o a una enviada especial. Maruja Torres ha sido muchas veces enviada especial por El País. Sólo los medios mas importantes poseen una amplia red de corresponsales. Las corresponsales y enviadas especiales se quejan de que cada vez se depende más de las agencias internacionales. Lo bueno, es que cada vez más la labor del corresponsal se ha profesionalizado y especializado. Hablan idiomas, demuestran interés por el mundo y son todoterrenos.

Las cosas han cambiado desde que Carmen de Burgos llamó a la puerta del Diario Universal. A pesar de los grandes pasos que nos separan de estas primeras mujeres pioneras, aun hoy existen barreras por destruir. Aunque las mujeres hemos conquistado las redacciones, no tenemos las misas oportunidades que nuestros compañeros. La equidad económica aun no existe. En nuestro país las mujeres periodistas cobran un 12% menos que los hombres, según datos de la FAPE. La desigualdad que sufren las mujeres periodistas no sólo es palpable en el salario, sino que también se aprecia en sus puestos informativos. Las periodistas, en general, suelen desempeñar sus funciones en secciones como sociedad, arte o cultura. Por el contrario, los hombres ocupan las secciones más valoradas: política, ya sea nacional o internacional, y economía. Además las mujeres escasean en los puestos de mando. Así lo constata el último Informe anual de la Asociación de Prensa de Madrid de 2012: “pese a la igualdad en número, el porcentaje de mujeres con cargo en las redacciones es mucho menor que el de los hombres”. En las redacciones reina la paridad. El desajuste se produce en los cargos directivos. El número de varones que son directores, directores adjuntos y subdirectores, triplica al de mujeres. Esta diferencia en el reparto de las tareas directivas, tiene como consecuencia una desigualdad en la retribución económica. Cada vez que alguna mujer alcanza un alto cargo, salta a los titulares de la prensa, lo que quiere decir que aun es noticia. Como ya dijo Josefina Carabias en su momento, “el cambió llegará cuando las mujeres puedan hablar de todo y alcancen grandes responsabilidades”.

Igual que nuestras antecesoras, las actuales periodistas debemos abrir camino a las futuras. Aun quedan cosas por luchar y por conseguir. También, un periodismo que dignificar, pues como apunta la APM “sin periodismo no hay democracia, y sin democracia no hay periodismo”.