Mujeres pobres y explotadas en países desarrollados económicamente

Considerando que tras la incorporación de las mujeres al mercado laboral en el Estado Español, las necesidades de miles de hogares tales como la limpieza, el cuidado de las personas ancianas o de niñas y niños, han sido mercantilizadas y hoy son realizadas en su mayoría  por personas que reciben un salario a cambio, que esta actividad es llevada a cabo casi en su totalidad por mujeres, pues son tareas que desde siempre se nos han impuesto a nosotras, que estas mujeres pertenecen a un segmento marginal (mujeres españolas con pocas oportunidades de inserción en el mercado laboral o mujeres inmigrantes, independientemente de su nivel de formación), que este trabajo pertenece a un régimen especial de la Seguridad Social (Régimen Especial de la Seguridad Social de Empleados de Hogar) que dista considerablemente con los derechos percibidos en el Régimen General y que este Régimen Especial: No permite el alta si la empleada trabaja menos de 18 horas semanales y, en caso de trabajar entre 18 y 20 horas semanales, es a ella a quien corresponde pagar su seguridad social (y no a quien le emplea), No reconoce el accidente de trabajo, no remunera las bajas laborales si éstas son inferiores a 29 días, No considera el desempleo y para colmo aplica un sistema especial de cálculo en las cotizaciones, por tanto se perciben las pensiones más bajas de todo el sistema de la Seguridad Social.

Todos los antecedentes mencionados demuestran ante cualquier duda la situación de inequidad, injusticia, subordinación y explotación de las mujeres en el ámbito laboral.

Así, desde el Colectivo de Jóvenas Feminista del que formo parte, tenemos claro que esta desigualdad de trato, permitida y amparada por leyes y ciudadanía, corresponde a una situación grave de discriminación contra las mujeres y en el Estado Español, ante estas situaciones de precariedad laboral para las mujeres, no se están aplicando plenamente las Directivas de la Unión Europea sobre igualdad de trato y no discriminación, así como de la Ley Orgánica 3/2007 para impulsar la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, y en primera persona puedo confirmar esto, dado que soy mujer, inmigrante en este país y tuve que ser, durante un período, empleada de hogar ante la imposibilidad de optar a otro trabajo, aún teniendo formación universitaria.

Por tanto, expresamos nuestra convicción en la necesidad de dotar a este sector de un régimen laboral justo y equiparable EN DERECHOS al de los restantes sectores de actividad laboral y exigimos a nuestros representantes y poderes públicos, que lleven a cabo las medidas ejecutivas y legislativas necesarias para llevar a la práctica las reivindicaciones arriba expuestas, invitando a la ciudadanía a tomar conciencia de esta realidad permitida por todas y todos para que, de una vez, deje de existir.