Ramadán en Marruecos, entre la cárcel y la humillación

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Se acerca, no nos lo creemos, pero ya está a la vuelta de la esquina el noveno mes lunar, el mes de Ramadán, cuyo objetivo es enseñar a los musulmanes a desarrollar su paciencia y humildad, ayudar al prójimo y, sobre todo, recordar lo afortunados que son. En este año 2012, en el mes de la sumisión total y del arrepentimiento sincero, algunos aprovechan para reducir sus vicios (tabaco, alcohol y sexo), colocarse un velo en la cabeza para renegar de él una vez terminado el Ramadán. Cada uno lo vive a su manera, recordemos: “Allah exige a cada persona acorde a sus posibilidades”.

Este prometedor mes empezará el día 20 de julio y terminará el 19 de agosto. En Marruecos siempre empieza y termina un día antes o después, no se sabe aún, ya que allí se empieza a ayunar cuando el Gobierno lo dice, aunque luego no todos obedecen. Todo musulmán que haya alcanzado la mayoría de edad y esté en plenas facultades físicas y mentales tiene la obligación de hacerlo pero, en Marruecos, estas normas inmóviles tienen otro sabor. Todos los marroquíes que se encuentran viviendo en su país se ven obligados a ayunar, independientemente de sus convicciones religiosas: sean cristianos, ateos o agnósticos, estos tienen la innegociable obligación a cumplir con uno de los cinco pilares establecidos en el Islam.

Artículo 222 del Código Penal : Sanción de prisión de entre uno y seis meses y una multa simbólica por el incumplimiento del mes de ramadán en público.

La psicóloga Ibtissam Lachgar, junto con su amiga la periodista Zineb El Rhazaoui, fundadoras del Movimiento Alternativo para las Libertades Individuales (MALI —”¿Qué hay de mí?” en dariya marroquí—), convocaron por la red social Facebook una quedada colectiva en 2009 para romper el ayuno antes de tiempo.

Antes de la llegada de estos “pecadores incrédulos”, el lugar ya estaba repleto de policías. Fueron detenidos seis jóvenes por el grave incumplimiento, ninguno llegó a saborear su bocadillo, que mostraban en alto a modo de protesta. Aunque la acción no se pudo llevar a cabo tanto como deseaba MALI, se abrió el debate sobre la diversidad de las convicciones en los marroquíes. Se acerca Ramadán. Pronto veremos al Rey marroquí con su rostro rechoncho, con su rojo sombrero típico marroquí, tan rojo como la sangre que derramaron tantos militantes nuestros en el camino a la libertad, justicia e igualdad social. Le veremos desfilando por los escenarios más humildes de Marruecos, aquel Marruecos que sólo quieren recordar durante el mes de Ramadán.