Sanar es justicia

Por primera vez en mi vida, después de trabajar durante veinte años con mujeres sobrevivientes de violencia sexual, participé en un Festival centrado en la idea de que sanar es justicia. En febrero de 2011, me uní durante cuatro días a más de doscientas mujeres que celebraban la vida de las mujeres, y particularmente la vida de las mujeres víctimas de violación sexual durante el conflicto armado, en el Festival “Yo Soy Voz De La Memoria Y Cuerpo De La Libertad”, organizado por Actoras de Cambio. Fue una experiencia extraordinaria, llena de muchas sorpresas relacionadas con el cuerpo de las mujeres, las flores y el azul del cielo. Partí con la convicción de que las activistas feministas estaban creando una vez más algo nuevo en el mundo, una forma para que la justicia sea algo significativo para la vida de las mujeres víctimas de violación sexual.

Después de volver a Belgrado, tuve el deseo de escribir la historia de este memorable evento feminista. Primeramente, voy a resumir el debate del contexto sobre la justicia para las mujeres víctimas de violación sexual durante el conflicto armado; después hablaré sobre las extraordinarias implicaciones políticas de este Festival, que pone la sanación emocional en el centro de las necesidades de justicia para las mujeres sobrevivientes; y en tercer lugar, voy a describir, según mi experiencia, algunas imágenes y momentos del Festival. Cada una de estas tres partes es diferente y tiene su propia manera de ser relatada.

Primera parte: JUSTICIA PARA LAS MUJERES VÍCTIMAS DE VIOLACIÓN SEXUAL DURANTE EL CONFLICTO ARMADO – JUSTICIA PENAL Y RESTAURATIVA

El conflicto armado interno en Guatemala duró 36 años, costó la vida de 200.000 personas y causó, según estimaciones, más de 30.000 mujeres víctimas de violación sexual – 89% de las cuales eran indígenas mayas. Después de la firma de los acuerdos de paz en 1996, las activistas feministas participaron en la redacción de un capítulo sobre la violación sexual de mujeres durante el conflicto armado en el documento histórico “La Memoria del Silencio”. Este es un documento crucial para todos los ciudadanos y ciudadanas de Guatemala, ya que recuenta las violaciones de derechos humanos ocurridas durante el conflicto armado. Además, este título le confiere un significado particular al concepto de la “memoria” y el “silencio”, dos términos que las organizadoras usaron recurrentemente durante el Festival.

En el año 2004, Yolanda Aguilar y Amandine Fulchiron fundaron Actoras de cambio – que en la actualidad es una colectiva de diez mujeres feministas guatemaltecas, mayas, mestizas y blancas – con varios objetivos: en primer lugar, visibilizar la extrema violencia sexual que sufrieron las mujeres durante los treinta y seis años de conflicto armado interno en Guatemala. En segundo lugar, promover la sanación de las mujeres sobrevivientes al posibilitarles el encuentro en pequeños grupos para contar sus historias y escuchar las de otras. En tercer lugar, lograr una justicia que responda a las necesidades de las mujeres sobrevivientes y no únicamente a los sistemas legales pre-existentes.

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