Si los curas y obispos supieran…..

Autoría: Tere Sáez. Técnica Igualdad. Coordinadora de ANDREA.

Estribillo de la República, que digo yo, que por algo surgió del clamor popular. Una, que pertenece por nacimiento, como Escriba de Balaguer, a una tierra donde se dio mucho rifi rafe entre la iglesia y la gente republicana especialmente la anarquista, siempre he pensado que haber algo habría, sin dudar que en el calor de la batalla, nunca mejor dicho hubiera pasadas por ambas partes y pagasen justos por pecadores como en todas las guerras.

Al escuchar las declaraciones varias de la conferencia episcopal, ese estribillo me venía una y otra vez a la cabeza. Si los curas y frailes supieran el daño que  hacen para la convivencia social desde la justicia y la igualdad, declaraciones como la  realizada por la conferencia episcopal sobre violencia contra las mujeres  además de su alegato contra la homosexualidad, las parejas de hecho y la adopción por parte de dos mujeres lesbianas saldrían al coro, en las parroquias, encuentros espirituales y grupos diversos en los que se mueven, pidiendo disculpas a las mujeres además de a las personas homosexuales y lesbianas, exigiendo la rectificación inmediata a sus representantes reunidos en la conferencia episcopal y diciendo bien alto Libertad, libertad.. E insisto, pidiendo rectificación, ya que lo que han dicho, dicho está Y esto viene a cuento de la carta de estos días del obispo de Tudela Fernando Sebastián en la que viene  a decir que hemos entendido mal a al conferencia episcopal y aquí no ha pasado nada.

La verdad, que no tengo elementos reales  más  allá de la carta mencionada, para saber si lo han hecho en esos lugares, ya que no asisto a los mismos. Desde luego públicamente no he escuchado nada. Quizás si los curas y obispos fueran mujeres, las declaraciones de marras hubieran levantado más ampollas en sus propias filas. Y esto viene a cuento a un antiguo eslogan del movimiento feminista que decía “ Si el papa fuera mujer, los activonceptivos serian legales” y así en todos los temas  que tienen relación con el ejercicio de la libertad y el derecho a decidir por nosotras mismas sobre que queremos  hacer con nuestras vidas en todos los sentidos, sin tutores que nos amordacen. No me duelen prendas en reconocer que la relación de la jerarquía católica y la de todas las religiones, se llevan mal  con el Movimiento por los derechos de las mujeres y a pesar de eso en sus filas han surgido grupo de mujeres feministas que analizan su propia fe y su doctrina desde la perspectiva de género. Que dirán de estas declaraciones? Me imagino que se habrán quedado indignadas. Yo, que conozco a unas cuantas y me parecen encantadoras, les animo a la insumisión a sus jerarcas. Que les desdigan públicamente y les recuerden otro viejo eslogan feminista que decía” vamos a quemar, la conferencia episcopal por machista y patriarcal”. O es más, convocaría una huelga de asistencia a las misas mientras no rectifiquen.

Eslóganes a parte, lo ocurrido es intolerable y denunciable. Las declaraciones de lo Obispos dejan corto al Imán de Fuengirola. Este decía que a la mujer se le puede maltratar. ¿ Que dicen en realidad la conferencia episcopal?: Lo mismo. Las mujeres se lo merecen por descocadas, y ellos, los maltratadores y asesinos están justificados por haber sido educados en la libertad sexual. Lástima que las estadísticas no les den la razón, ya que entre los  maltratadores de mujeres hay una media muy alta de 40 a 55 años y la verdad es que no han sido precisamente los hombres de estas generaciones los más educados en materia de libertad sexual.

A la jerarquía eclesiástica le pasa con la sexualidad lo mismo que a UPN en materia de euskara: No la soportan, le tienen miedo y arremeten contra ella diciendo y haciendo muchas veces ilegalidades, como mantener la discriminación en el interior  de la iglesia, donde  las mujeres solo pueden ser feligresas y trabajadoras voluntarias. En los órganos de poder  y donde se cobra por ejercer un trabajo. No es esto desigualdad?  En la sociedad civil, un pelín más se ha avanzado ¿ No?.

Con esos pensamientos es lógico que no haya dicho nada ante sentencias en las que se absuelve a un acusado de maltratar a su esposa porque ella iba vestida a la moda. Claro, ¡ Si es que se lo buscan!. Ellas son las responsables. O que hayan callado como muertos si pedir responsabilidades y dimisiones de Alcaldes y/o Tenientes de Alcalde, que hacen uso u abuso de poder para  acosar sexualmente o abusar de menores o Presidentes de Comunidades como Fraga, que justifican los acosos y agresiones a mujeres y menores. Lo suyo era la dimisión inmediata de todos, pero esto a la conferencia episcopal no le importa. Es más, prefieren echar tierra encima y no menearlo para justificar sus llamamientos al voto para  opciones políticas que consienten y mantienen todos estos comportamientos en su interior. Y claro, tampoco  se han rasgado las vestiduras con lo sucedido con el Párroco de Peñarroya y el Obispo de Córdoba. Uno acusado de abuso de menores y  Otro  justificándole y  manteniéndole en la parroquia a pesar de las suplicas de las familias afectadas. De esto también tiene la culpa la Libertad sexual?. Y si sigo tirando me gustaría recordarles, que en su seno ha habido numerosas denuncias de abusos y violaciones a mujeres-monjas y niñas/os. Muchas más que habrán sido calladas a lo largo de los siglos, como las denuncias de malos tratos.

Si los obispos supieran, la mala sangre que hemos hecho un montón de personas que  venimos  desde hace años denunciando la violencia de género desde sus raíces, es decir, la discriminación y desigualdad  existente entre los sexos, viendo  como con declaraciones como la mencionada se justifica de manera tan absurda los 12 asesinatos en lo que llevamos del 2004 o los 103  en el 2003, de ellos dos en Navarra, la brutalidad de los mismos: Arrojadas por el balcón o empujadas a tirarse por la ventana, a pedradas, quemadas vivas, apuñaladas reiteradamente, escuchando como se han descontextualizado los malos tratos que suponen  30.000 denuncias anuales. Si de verdad supieran, deberían de pedir perdón, especialmente a aquellas mujeres que los han vivido en su carne. En sus sermones y homilías, digan su nombre y la causa de su muerte: Asesinada por ser mujer. Asesinada por un hombre que no acepta la igualdad ni cree en el derecho de la persona a decidir con quien  quiere vivir, cuando y como.  Un hombre que piensa que ser masculino es ser un bruto, no llorar y ejercer el poder con los que le rodean.

Pidan perdón por esas declaraciones. No se hagan los locos. Pidan perdón y exijan en sus homilías las medias necesarias: Leyes integrales contra la violencia sexista. Leyes que garanticen la igualdad en todos los ámbitos de la vida. Educación en la corresponsabilidad e igualdad entre los sexos. Educación basad en la libertad del ser humano para decidir sobre sí mismo y su vida sin que le condicione el hecho de ser hombre o mujer. Y sobre todo pidan que de destine dinero en presupuestos de todos los parlamentos y gobiernos. Sin dinero no se puden poner recursos, ni personal ni medidas apropiadas. Y no se olviden de dar las gracias a las mujeres que han puesto esta denuncia social en el candelero desde hace muchos años. Mujeres que han dejado su vida. Vida que sigue sin ser valorada en igualdad con otras víctimas. El escándalo político-social sigue sin ser del mismo calibre.

Así que un último consejo: Los Obispos a rezar. Dejen de inmiscuirse en la vida de los demás.  Y no se olviden de ir a  ver la película “ Te doy mis ojos”  Ya verán como les descubre que lo de la violencia sexista tiene poco que ver con la libertad sexual y la existencia de parejas de hecho. Más bien, todo lo contrario.

Y puestas a más, van a echar la culpa ahora, de los asesinatos de mujeres a la existencia de dos madres en la misma pareja?. Por fa, un poco de responsabilidad.

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