Sobre las palabras del Cardenal Cañizares

Autoría: Teresa Mollá Castells

Y es que no se pueden callar cuando se trata de derechos para las mujeres. Les puede su dogmatismo y su intolerancia. Y como no podía ser de otro modo, me estoy refiriendo a las palabras que el Cardenal Cañizares pronunció esta semana relacionando los abusos a menores en escuelas católicas de Irlanda entre los años 50 y 80 con el aborto.

Cañizares, que es prefecto de la Congregación por el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, no dudó en arremeter contra la reforma de la ley del aborto que el Gobierno de Rodríguez Zapatero está llevando a cabo, atacando incluso la esencia de las libertades individuales de las mujeres, como lo es el hecho de poder tomar decisiones sobre su propio cuerpo y sobre su propia maternidad.

El hecho de relacionar estos dos temas tan delicados nos da una idea sobre la capacidad de tolerancia que estos señores de faldas largas y negra tienen sobre los actos penales que ellos mismos cometen contra personas indefensas como lo son los menores, en este caso irlandeses, de los que durante más de treinta años estuvieron abusando. Y utilizaron su influencia en los gobiernos de turno que legislaron sobre la impunidad de dichos actos para los presuntos agresores dejando en la más absoluta de las indefensiones a todos aquellos menores que, ni cuando llegaron a la mayoría de edad pudieron defenderse.

Pero además cuando este Ministro del Gobierno de Ratzinger, hace estas declaraciones, está negando derechos de ciudadanía a las mujeres españolas concretamente, puesto que contra quien arremete es contra la reforma de la ley en España. Y yo me pregunto: ¿Acaso las mujeres francesas, holandesas, suecas o de cualquier otra parte del mundo donde este tema esté legislado tienen bula?, ¿Acaso pretenden que el estado español siga siendo la “reserva espiritual de occidente” dejando sin derechos de ciudadanía a las mujeres?, ¿Acaso son ellos referente de moralidad con sus propios comportamientos, no sólo en Irlanda, sino también en los Estados Unidos, Australia y algunos países de África en lo que han abusado de mujeres, niñas y niños?

Su misoginia les lleva a extremos realmente ridículos en lo que a avances de los derechos de las mujeres concretamente se refiere.

Supongo que el temor a perder su hegemonía en algunos espacios les hace reaccionar con tanta virulencia y es entonces cuando muestran su verdadera posición misógina por antonomasia y de defensa de un sistema que nos posiciona a las mujeres como subordinadas a los hombres en cualquier situación, incluso en la posesión, uso y disfrute de nuestro propio cuerpo y de nuestro propio placer.

Y todo ello alegando la defensa de la vida como valor primero, ¿Pero qué vida? ¿Una vida sobre la que la ciencia ya ha opinado que no es tal?, ¿También pretenden saber más que las científicas y científicos que se han pasado la vida investigando?, ¿Acaso el hecho de llevar faldas largas y negras les otorga el don de la sabiduría universal?

Y es que negarse a separar los dogmas de la ciencia les lleva a confusiones y a confundir, intencionadamente a sus fieles. Y esto serían comportamientos normales en cualquier secta, pero que pretendan imponer sus criterios a un Gobierno democráticamente elegido, cuando ellos de democracia entienden bien poco, es el colmo.

Pero además, aprovechan estratégicamente los momentos políticos, como lo son las campañas electorales para arreciar en su críticas, favoreciendo así posiciones reaccionarias y conservadoras de sus acólitos. Y para muestra la defensa que de esta posición dogmática y sectaria hizo el candidato del PP a las elecciones europeas el día siguiente de que la pronunciara Cañizares.

No sólo comparten posicionamiento, sino que además Mayor Oreja, lo llevó a la arena política del debate defendiendo las posiciones del Cardenal, sino que además reforzó el discurso de su negativa ante las mejoras que, en materia de interrupción voluntaria del embarazo se proponen desde el gobierno. Y además defendió que no es necesaria ninguna modificación legislativa en este sentido, lo cual lleva implícito que la actual regulación sobre este tema es válida. Pero la contradicción viene cuando la actual ley ya contempla el aborto en tres supuestos y de forma muy restrictiva, pero lo contempla.
Además la ley que otorga la mayoría de edad a los dieciséis años en materia de salud, y que será la que permita tomar decisiones sobre si continuar o no con un embarazo sin imposiciones de los padres, la aprobó el partido popular cuando gobernaba. ¿A qué jugamos aquí?, ¿A que, dependiendo de intereses dogmáticos, reaccionarios, arcaicos o electorales sean quienes decidan sobre las vidas de las mujeres? ¿A que seamos de nuevo las mujeres las que hayamos de renunciar a nuestros derechos sobre nuestra propia salud sexual y reproductiva para que ellos tanto los de las faldas largas y negras como los del partido popular, se sientan bien?

Pues yo desde aquí digo que no. Que no pienso renunciar a mis derechos sobre mi propio cuerpo, mi placer o mi decisión sobre cuándo, cómo y con quien ser madre si así lo decido en algún momento.

Porque son los mismos los que niegan derechos humanos y de ciudadanía a las personas que vivimos de otro modo o sentimos de otro modo. Fueron ellos, los del partido popular los que llevaron la Ley de Igualdad entre mujeres y hombres al Tribunal Constitucional. Y también lo hicieron con la reforma legislativa que permite el matrimonio entre personas homosexuales defendiendo así una única forma de matrimonio y excluyendo a quienes piensan y viven su sexualidad y su amor de forma diferente, entre otros temas.

Siempre son los mismos, los de faldas largas y negras desde los púlpitos y los del partido popular desde las instituciones que gobiernan y desde los bancos de la oposición en el Parlamento. Siempre en contra del progreso de los derechos humanos y de ciudadanía.

Dentro de una semana tenemos elecciones al Parlamente Europeo y las mujeres, debemos ir a votar y votar por quienes defienden nuestros derechos, por quienes apuestan por la diversidad de las propia sociedad en la que vivimos con tolerancia y respeto a otros modos de vida, y dejar así sin voz a los dogmático y sectarios de la faldas largas y negras.

Las mujeres hemos de votar por nuestro progreso y eso se encuentra en casi todas las opciones políticas que no son las del Partido Popular.