Grupo de reflexión para mujeres lesbianas y bisexuales

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Como el título indica, se trata del encuentro en grupo de mujeres lesbianas y bisexuales con la finalidad de  crear un espacio de reflexión, de comunicación y  de apertura de posibilidades,  para mejorar la calidad de nuestras relaciones personales y sociales.

La idea surgió en la Fundación de Terapia de Reencuentro de Fina Sanz  y tras conversaciones e inquietudes compartidas con mi amiga Mª Amparo Rubio, nos embarcamos en la organización de estos grupos.

Básicamente la necesidad partió por un lado de los deseos de compartir y profundizar desde la vivencia en lo que significa ser lesbiana en esta sociedad, y por otro, de la ausencia y la necesidad expresada por las mujeres lesbianas que trataba en mi consulta, de crear espacios de encuentro donde intercambiar puntos de vista, sentimientos, historias personales… con la seguridad del respeto, no juicio y cuidado que abrir nuestro corazón y nuestras mentes exige.

Después de 8 grupos organizados, contando con la participación de casi 100 mujeres, podemos decir que, muchos y diferentes han sido los pensamientos y sentimientos que a lo largo del proceso han movilizado los temas que hemos tratado; de los cuales quiero destacar fundamentalmente dos: la identidad lesbiana, y la visibilidad.

Sin profundizar en la identidad lesbiana, de la que tanto se ha hablado desde diferentes planteamientos ideológicos; tan sólo me gustaría señalar la influencia  constructiva que en la búsqueda de nosotras mismas  ha tenido el grupo de reflexión, donde gracias a la variedad y riqueza de las mujeres que han participado, hemos podido encontrar otros modos de ser y sentirse lesbianas más positivos y oxigenantes.

Desde esa perspectiva, los grupos han sido un estímulo para  la búsqueda  y  creación de espacios llenos de color, de movimiento y frescura, un lugar para  desarrollar nuestras capacidades desde la libertad, e ir creando a su vez  una base de apoyo que nos impulse a salir del silencio, del ámbito privado en el que hemos sigo relegadas a través de la educación las mujeres, y pasar a tener una mayor exposición pública, a ocupar un espacio en la sociedad, donde el respeto a nuestra singularidad, a nuestra práctica sexual  sea la premisa fundamental en la convivencia.

En este sentido, considero fundamental para lograr nuestro espacio en la sociedad como mujeres lesbianas, la creación de grupos  -que no sean un gueto- , la formación de colectivos, de redes sociales de apoyo, de conciencia,  desde los cuales tomar presencia activa, hacernos visibles.

Pero, ¿Qué condicionantes personales y sociales nos han llevado a esconder nuestra identidad?

Explorando esta cuestión en los grupos, vimos que uno de los elementos más significativos por el que las mujeres lesbianas nos hemos escondido ha sido el miedo al rechazo, a la desvalorización, al desprecio, a la violencia…en los diferentes ámbitos de nuestra vida, miedo porque sabemos que nuestro deseo es contrario a la norma, y esto tiene sus consecuencias.

En palabras de Victoria Sau: “El lesbianismo es una autentica subversión respecto al sistema, lo que le confiere un clarísimo contenido político y revolucionario”.

“Una lesbiana es una rebelde y si no, no lo es. Es decir, una mujer que opone resistencia a preceptos, leyes o estatutos discriminatorios, que se rebela contra el orden patriarcal, que rechaza el mandato histórico de subordinación a lo masculino, que cuestiona los modelos eróticos con los que se socializa a las mujeres y critica la iconografía femenina de los medios de comunicación, que plantea la ruptura de los límites de lo femenino, que se resiste al proyecto heterosexual establecido, que propone un modelo distinto de sociedad más allá y muy por encima de los valores masculinos. Una mujer que desestabiliza el orden social, que trastorna y transforma la moral, en definitiva, una mujer que cambia y que propone un cambio. Y por esa subversión, por ese revolver el orden social y moral, ha sido perseguida y castigada a lo largo de los siglos”.

Las mujeres lesbianas nada tenemos que ver con el patrón patriarcal/heterosexual establecido; rompemos los roles de género, tenemos sexualidad, podemos procrear, no necesitamos sexualmente de un hombre, y además nos deseamos, ¿Cómo no vamos a ser una amenaza? Tienen que eliminarnos, no existimos, y si alguna tiene la osadía de aparecer, tiene que ser demonizada, “es fea, masculina, perturbada y perversa”.
Por fortuna, nuestra imagen social va cambiando a partir de nuestras manifestaciones. Si no nos manifestamos callando lo que somos, dejamos de expresar nuestras vivencias; por tanto dejamos que se forme un imaginario social estereotipado. Con nuestro silencio seguimos favoreciendo la norma heterosexual y patriarcal que nos rechaza, por esto necesitamos reunirnos, agruparnos y hablar de nuestras circunstancias, sentimientos, atracciones, ideales, metas..,  en un clima de cuidado, respeto  y libertad.

Los grupos nos dan la oportunidad de mirarnos sinceramente a nosotras mismas y a las demás, ahondar más allá de nuestra fachada y evaluarnos de una forma más positiva, reconociendo nuestras cualidades y debilidades como punto de partida realista para progresar y madurar. El compartir nuestros miedos, nuestras experiencias más ocultas y darnos cuenta que somos aceptadas por las demás,  nos abre la puerta a aceptarnos también a nosotras mismas en lo que hasta entonces era nuestra parte escondida. El  hacerse visible en los grupos a través de la expresión liberadora, resulta muy útil y constructivo para desarrollar el proceso de hacerse visible después fuera de ellos.

Experiencias tales como las que hemos ido viendo en los grupos, nos reafirman en el convencimiento de que las mujeres lesbianas tenemos que hablar y construir un cuerpo teórico. …Las palabras nos definen, nos dan presencia y existencia, lo que no se dice no existe.  Si tomo la palabra tengo muchísima más fuerza conmigo, en la sociedad y en la vida.

Dice Angie Simonis: Mientras las mujeres no escribamos sobre nosotras mismas, seguiremos viviendo en el limbo del silencio, tanto desde nuestro presente como desde nuestro pasado.

Bien, pues como lo que queremos es ir creando un futuro mejor, en la actualidad, y en la fase en que nos encontramos de desarrollo del proceso, nos parece interesante difundir el trabajo elaborado, y al mismo tiempo seguir elaborando nuevos recursos, por eso os invitamos a formar parte de los grupos que se inician para desde la unión seguir avanzando…

Grupos de Reflexión para Mujeres Lesbianas